Juntas Directivas
Junta Directiva Nacional
¿QUÉ ES LA JDN?
La junta directiva diocesana (JDN) es el órgano ejecutivo del MCJ en la República Argentina. Su misión fundamental es dirigir, coordinar y supervisar al Movimiento en todas las diócesis donde tiene presencia, asegurando que se mantenga la identidad del carisma y la fidelidad a los lineamientos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
La Junta es un organismo autónomo respecto a otras asociaciones seglares y está integrada por los siguientes cargos: Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero, Vocales, Asesor Espiritual y Vice Asesor Espiritual. (uno de los vocales tiene la función específica de coordinar todo lo referente a la Pastoral Nacional de Juventud.)
La Sede Nacional del Movimiento se establece en la Diócesis a la que pertenecen los miembros elegidos.
Proceso de Elección: Los miembros son designados durante la Asamblea Nacional Ordinaria. Las listas de candidatos deben ser propuestas por las diócesis, contar con la aprobación de sus respectivos Obispos y presentarse con sus propuestas de trabajo y currículum tras el Plenario Nacional
Duración: Los miembros de la J.D.N. permanecen en sus funciones por un periodo de tres años y pueden ser reelegidos por un solo mandato consecutivo.
Aprobación Eclesial: Una vez elegidos por la Asamblea, los nombres se proponen a la Conferencia Episcopal Argentina para su aprobación definitiva.
Juntas Directivas Diocesanas
¿QUÉ ES LA JDD?
La junta directiva diocesana (JDD) constituye la autoridad máxima del MCJ en cada Diócesis. Su misión fundamental es dirigir, representar y coordinar la vida del movimiento a nivel local, manteniendo siempre una comunicación estrecha y permanente con el Obispo, quien guía la labor pastoral de la región.
Para garantizar un funcionamiento dinámico y plural, la Junta se integra por un equipo de entre 8 y 12 miembros, con los siguientes roles clave: Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero, Vocales, Asesor Espiritual y Vice Asesor Espiritual.
Los miembros de la J.D.D. desempeñan sus funciones durante un periodo de dos años, con posibilidad de ser reelectos para dar continuidad a los proyectos.
De esta manera, la JDD trabaja como un órgano de servicio para fortalecer la perseverancia de los jóvenes y adultos, garantizando que el Movimiento siga siendo un espacio de crecimiento espiritual y comunión eclesial.




















































































